Coco, coquito

El coco me llama la atención. Mucho. Y no por lo que se usa... sino por lo poco que se usa.

Coco, coquito

Acá en Argentina, el coco es eso ralladito blanco que le ponés al borde del alfajor de maicena.
¿Pero lo viste en alguna sopa? ¿En alguna ensalada? ¿En una salsa, en una pasta, en una carne?

Nada.

No es parte de nuestra cultura gastronómica.

No sabemos usarlo.

No sabemos cómo combinarlo.

Y sin embargo… ahí está. Tranquilo. Esperando. Como un ingrediente de utilería que quedó pegado a una sola receta.

Hace unos días vi un video de Jordi Roca. Hace un postre servido dentro de una calavera.
Sí, una calavera.
Y al final lo remata con un rallador. ¿Qué ralla? El coco.
Pero no solo la fruta: también la cabeza.

Un juego de palabras, una vuelta de tuerca, una provocación.
Eso que hace Jordi. Eso que hacen los Roca.

Y yo pensaba… ¿Por qué no nos animamos a algo así? ¿Por qué nos cuesta tanto salir del libreto?

El coco, como muchos ingredientes, puede ser más de lo que creemos.
Lo dejamos para el yogur, para una galleta industrial, para un cuadrado de coco con dulce de leche y ya.

¿Y vos? ¿Usás coco para algo más que rebozar?

Nos leemos el domingo,
Juan.

PD: Acá lo usamos en una receta clásica, adiviná en cual?


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